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¿Qué es el surrealismo? Te contamos todo al respecto.

¿Qué es el surrealismo? Te contamos todo al respecto.

El surrealismo es un movimiento artístico que nació, culminada la primera guerra mundial, y que no ha cesado de dar una importante mata de prolíficos artistas, provenientes de todas las disciplinas. Te contamos a profundidad los confines de esta peculiar forma de creación.

 

¿De dónde viene el término?

 

Guillaume Apollinaire, el gran ensayista y “sintetizador” de la poesía, siendo una enorme influencia en la cultura pictórica de la París de aquella época, amigo de Braque y de Picasso y arrestado en 1911 por intentar hurtar La Gioconda de Dan Vinci del mismísimo Museo de Louvre, fue el primero en teorizar sobre un movimiento de tales características.

 

Apollinaire poseía el olfato de un sabueso para los movimientos emergentes en la ciudad que lo enamoró y a la que dedicó su tiempo literario. Apollinaire falleció años antes de que el movimiento del “Surréalisme”, como tal, cobrase vida.

 

André Bretón.

 

El francés André Bretón es quien culmina lo práctico de la tarea teórica que Apollinaire había comenzado algunos años atrás. En su “Manifeste du Surréalisme”, Betrón habló sobre las formas creativas que se regulan por el subconsciente y al permitir que el flujo de información sentimental, en los momentos de crear, se dejara llevar por la misma forma en que se manifiestan los sueños: libres de prejuicios, moral o leyes físicas de la vida en vigilia. Para Bretón los seres realmente despiertos son los que se adentran en sus sueños y vuelan con ellos. La manifestación pura del alma humana, solo se da mientras soñamos.

 

El movimiento.

 

Si bien el movimiento surrealista comenzó como una forma literaria, con el manifiesto de Betrón, como tal tiene raíces en el Dadaísmo de T. Zara y la Patafísica, de Alfred Jarry. “Los campos Magnéticos” fue la primera obra surrealista escrita por Betrón, quien fue influenciado por grandes personajes como Freud, Edgar Allan Poe, el Marqués de Sade, Victor Hugo y los grandiosos poetas Baudelaire (Les Fleurs du mal), y Rimbaud (Le Bateau Ivre).

 

El Surrealismo y la pintura: contracultura universal.

 

La pintura occidental ha sido fuertemente influenciada por el movimiento surrealista que, nacido en una época posterior a la primer gran guerra, permitía a los creadores pictóricos expresarse con libertad, con la calma aparente que brindaba el ojo del huracán que históricamente atravesaba Europa y parte de Asia.

 

Los trazos surrealistas vieron la luz por vez primera en manos de Salvador Dalí. Se ha discutido mucho respecto a este tema, sin embargo, se ha dictado que el óleo “El nacimiento intrauterino” fue producto de la gestación del movimiento surreal en los quehaceres pictóricos.

 

A partir de aquí se conservaron puntos a favor de pintores estrafalarios –en incluso abusivos en técnicas y conceptos, como Dalí-, pero nacieron y crecieron grandes talentos como Marcel Duchamp, Max Ernst (de quien hablaremos un poco más adelante), René Magritte, y el catalán Joan Miró, a quien Betrón consideraba el autor más surrealista de todos, en tanto a sus apegos a las reglas del concepto surrealista inicial.

 

Con Duchamp y su mingitorio (aunque no se admita en los medios académicos y de famosas galerías) nació el arte moderno conocido como Ready Made. Con Magritte y sus objetos, acompañados de una frase ambigua, se implementó la incertidumbre como fraseo conceptual obligado, en algunos autores literarios como Desnos y Artaud, además de que apelaba, intrínsecamente, por la era cientificista y los principios de Heisenberg.

 

Pero sucedió solo un año, antes de que el movimiento surrealista se politizara. Tras el comienzo de la Guerra del Rif, instancia bélica que coronaba los intentos colonizadores de países como Francia (quedándose con la zona sur de Rif) y España (apoderada de la zona norte a forma de “protectorado”), en la tierra africana de Marruecos. Tras estos eventos, los pintores surrealistas comienzan a divulgar sus descontentos, sus puntos de vista, el surrealismo pierde fuerza en sus aspectos des-prejuiciados, para extenderse hacia los horizontes del panfleto revolucionario y la protesta contra las calamidades que amenazaban a la época.

 

El partido comunista es adherido por Bretón al movimiento surrealista, y entre 1925 y 1930, comienza la publicación de una revista surrealista al servicio de la revolución.

 

Aunque esto le hace ganar grandiosos creadores como adeptos al movimiento, también genera una disputa entre aquellos que pretenden resolver el mundo con poemas y pinturas, y aquellos que pretendían solo crear sin dar “el giro a la izquierda” con Bretón y su sequito.

 

Foto surrealista: el instante decisivo.

 

La fotografía se vio también inmersa en este mundo de creación e imaginativas desmesuradas, pero bajo mucho control y efecto técnico. Phillip Halsman le tomaba fotos a personalidades enormes, pero una de sus más representativas es un retrato denominado “Dalí atómico”, en donde se mira a Salvador Dalí en un escenario completamente irreal, flotando entre gatos y chorros de agua congelados en el tiempo.

 

Las fotografías de Man Ray son, quizás las más representativas del surrealismo, ya que sus propuestas visuales estuvieron siempre adelantadas a la visión d otros fotógrafos, que difícilmente retratarían cosas fuera de la realidad.

 

La mención honorífica se la lleva Henri Cartier-Bresson, mejor denominado como “El Ojo del siglo XX”, quien comenzó una joven carrea de la mano de André Bretón y René Clevel, e influenciado enormemente por el medio surrealista. Cartier-Bresson era un todo terreno, que osciló desde el periodismo en foto, la creación surrealista de imágenes sin igual y, por último, el retrato de los movimientos científicos y sociales como si se tratara de un fotógrafo del futuro que sabía exactamente dónde y cuando habría movilidad social y científica en nuestro planeta. A Bresson se le atribuye el cambio de lugar para la mirilla de las cámaras (antes localizada a un costado de la cámara y no en el centro de la misma, como hoy día), y se alaba su momento teórico, durante el cuál acuñó el término “Instante Decisivo” para definir a la poética de los espacios y los tiempos que habitamos, a la agudeza sensorial para no perder instante y disparar la fotografía sin temor a equivocarse. Del Instante decisivo, decía, nace toda creación.

 

 

Henri Cartier-Bresson estuvo en México un tiempo, ejerciendo su etapa surrealista, dado que los surrealistas buscaban mucho este país por sus tintes surrealistas, especialmente abarcando la ciudad de México y al boom de artistas mexicanos que se daba en ese tiempo.

 

Conclusión Surreal.

 

Esta práctica y estilo no son particulares de aquella época. La creación surrealista está vigente aun en nuestros días, pero sobre este término hablaremos en las siguientes partes de este blog. Lo dividiremos en dos entregas posteriores a esta:

El surrealismo en México y El surrealismo en la actualidad.

 

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¡Hasta la próxima!

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